Las acciones ligadas a la inteligencia artificial siguen dominando las carteras, pero no todas se comportan igual. Repasamos las principales, con su papel dentro del negocio de la IA, los números que las acompañan y el riesgo que carga cada una.
Lo que sube también puede bajar. Y en este sector, rápido.
Aviso antes de nada: esto no es una recomendación de inversión
Este artículo es información, no asesoramiento financiero. No decimos qué comprar ni qué vender, y no predecimos precios. Nada de lo que sigue es una invitación a invertir.
El sector de la IA se mueve mucho. Las valoraciones son altas, los resultados dependen de factores que nadie controla (tipos de interés, regulación, competencia, geopolítica) y una misma acción puede ser buen negocio para una persona y pésimo para otra, según su horizonte y cuánto riesgo aguanta. Antes de mover dinero, consulta a un asesor acreditado y mira tu situación real.
Los datos de este texto están recogidos de informes y medios públicos, con fecha de cierre en septiembre de 2026. Las valoraciones y los precios cambian cada día: lo que hoy parece barato mañana puede no serlo.
Dicho esto, aquí va el mapa.
Las acciones de IA que más se siguen ahora
El sector se organiza en dos grandes grupos. Por un lado, las empresas que ya son enormes y sostienen la infraestructura: los chips, la nube y el software. Por otro, las que apuestan más fuerte y se mueven con más volatilidad. Esta última edición del índice Morningstar Global Next Generation AI subió alrededor de un 29 % en lo que va de año, según Morningstar, lo que da una idea del ritmo del sector.
Tomamos como referencia la lista de Morningstar publicada el 21 de septiembre de 2026, que incluye valores con calificación de 4 o 5 estrellas (es decir, que la casa consideraba infravalorados a 16 de septiembre). Añadimos alguna pieza más que suele aparecer en las carteras de IA.
Empresa | Ticker | Papel en la IA | Dato de valoración (sept. 2026) | Perfil de riesgo |
|---|---|---|---|---|
Nvidia | NVDA | Chips y plataforma CUDA | Morningstar la veía un 31 % por debajo de su valor razonable de 310 $ | Muy alto |
Microsoft | MSFT | Nube Azure y software | Un 18 % por debajo de 600 $ | Medio |
Alphabet | GOOGL | Buscador, nube y modelos Gemini | Un 21 % por debajo de 433 $ | Medio |
Amazon | AMZN | Nube AWS y comercio | Un 18 % por debajo de 300 $ | Medio |
Broadcom | AVGO | Chips personalizados y redes | Un 48 % por debajo de 650 $ | Alto |
TSMC | TSM | Fabricación de chips para terceros | Un 22 % por debajo de 534 $ | Medio |
Meta | META | Publicidad y modelos Llama | Un 21 % por debajo de 850 $ | Alto |
Palantir | PLTR | Software de análisis y datos | Múltiplos exigentes, crecimiento fuerte | Muy alto |
Esta tabla no es una clasificación de mejor a peor. Es un mapa para saber quién hace qué. El orden no significa nada.
Nvidia: los chips que sostienen casi todo
Nvidia fabrica las tarjetas gráficas que entrenan y ejecutan la mayoría de los modelos de lenguaje. Su ventaja no está solo en el hardware, sino en CUDA, la plataforma de software con la que los desarrolladores construyen sus modelos. Cambiar de proveedor implica rehacer trabajo, y eso frena a los clientes.
Ese es el argumento a favor: Nvidia no vende solo piezas, vende un ecosistema difícil de abandonar. Morningstar le da un foso económico amplio y señala que, aunque los grandes de la nube intenten fabricar sus propios chips para depender menos de ella, esos esfuerzos a lo sumo recortarán su dominio, no lo derribarán.
El riesgo es igual de claro. Casi todo su negocio depende del ritmo de construcción de centros de datos, y ese ritmo puede frenar. Si las grandes tecnológicas recortan su gasto en IA, o si un competidor como AMD gana terreno, Nvidia lo nota antes que nadie. Morningstar etiqueta su incertidumbre como "muy alta".
Microsoft: la nube como capa de todo
Microsoft construye sobre Azure, uno de los tres grandes servicios de nube del mundo, y sobre su inversión en OpenAI. A eso suma Office 365, que sigue siendo un monopolio de facto en software de oficina y que da ingresos recurrentes muy estables.
La parte interesante para la IA es la de arriba: Microsoft quiere ser la capa que orquesta agentes, esos programas que ejecutan tareas por su cuenta dentro de las herramientas que ya usas. Morningstar la considera bien colocada para ese papel y con márgenes que mejoran poco a poco.
El riesgo aquí es distinto al de Nvidia. Microsoft es grande y diversificada, así que aguanta mejor los baches. Pero depende en parte de la relación con OpenAI, y esa relación no es eterna ni siempre cómoda. Su incertidumbre se clasifica como media.
Alphabet: el buscador que se defiende con IA
Alphabet gana dinero, sobre todo, con los anuncios de Google Search. Su apuesta por la IA es, en buena medida, una forma de proteger ese negocio: si la gente busca de otra manera, mejor que la respuesta la dé Google.
Sus modelos Gemini alimentan resúmenes de búsqueda y mejoran la publicidad. Fuera del buscador, Google Cloud crece empujada por la migración a la nube y el uso de IA. Morningstar no cree que la presión antimonopolio vaya a deteriorar de forma grave su negocio de búsqueda.
El punto débil: depende de que los anuncios sigan siendo el motor. Si la IA cambia cómo se busca y cómo se monetiza, Alphabet tiene que moverse rápido para no perder pie. Su incertidumbre es media.
Amazon: AWS es el otro gran motor
Amazon no es solo la tienda online. AWS, su división de nube, es líder del mercado y crece más rápido que el comercio, con márgenes mejores. También tiene una publicidad que escala. Morningstar ve AWS y la publicidad como los motores de los próximos cinco años.
Para el inversor, Amazon combina un negocio de nube maduro con uno de comercio que ya no crece como antes pero genera caja. Es menos puro como "acción de IA" y más un conglomerado que se beneficia de ella.
El riesgo: el negocio minorista es sensible al consumo, y AWS compite con Microsoft y Google en un mercado donde los márgenes pueden apretarse. Incertidumbre media.
Broadcom: los chips que hacen los rivales de Nvidia
Broadcom ocupa un lugar curioso. Fabrica chips personalizados para las grandes tecnológicas que quieren reducir su dependencia de Nvidia, y también los interruptores de red que conectan los centros de datos. Morningstar la describe como "el proveedor clave secundario de cómputo de IA" frente a Nvidia.
Los números llaman la atención: el informe la veía un 48 % por debajo de su valor razonable, y le da una calificación de 5 estrellas con foso amplio. Su negocio de software, con VMware dentro, añade ingresos estables a clientes muy difíciles de perder.
El pero es la volatilidad. Broadcom vive de que las grandes tecnológicas sigan diseñando chips propios, y eso depende de presupuestos y estrategias que cambian. Su incertidumbre se marca como alta.
TSMC: la fábrica por la que pasa casi todo
TSMC fabrica chips para otros. No diseña sus propios productos, pero produce los de casi todos los demás, con más del 70 % de cuota como fundición y los nodos más avanzados. Si Nvidia, AMD o Apple quieren un chip de última generación, en gran medida pasan por ella.
TsMC proyecta un crecimiento de ingresos de alrededor del 30 % en 2026, con los ingresos de chips de IA creciendo a un ritmo anual del 50 % o más hasta 2029, según las estimaciones recogidas por medios del sector. Morningstar la veía un 22 % por debajo de su valor razonable.
Su gran riesgo no es técnico, es geopolítico. TSMC tiene su base en Taiwán, y cualquier tensión entre China y Estados Unidos afecta directamente a su valor. Es un riesgo de concentración que no se puede diversificar dentro de la empresa.
Meta y Palantir: más apuesta, más volatilidad
Meta es la mayor red social del mundo, con cerca de 4.000 millones de usuarios activos al mes. Su negocio central sigue siendo la publicidad, y la IA le sirve sobre todo para mejorar el sistema que decide qué anuncio te enseña. Los modelos Llama y su chatbot son la parte que aún no tiene una forma clara de ganar dinero.
Morningstar la veía un 21 % por debajo de su valor razonable, pero con incertidumbre alta: el negocio publicitario es cíclico y las inversiones en IA y en realidad virtual pesan en los resultados.
Palantir es otra cosa. Vende software para que empresas y gobiernos analicen datos, y se ha convertido en una de las acciones de IA más comentadas. Su crecimiento es fuerte, pero sus múltiplos son exigentes y su cotización se mueve mucho con cualquier noticia. Morningstar la clasifica con incertidumbre muy alta.
Lo que comparten todas, buenas y malas
Hay un hilo común. Todas estas empresas dependen de que el gasto en IA siga creciendo. Alphabet planea entre 195.000 millones y 205.000 millones de dólares de inversión de capital para 2026, según The Motley Fool. Si ese gasto se frena, todas lo notan, unas más que otras.
También comparten que están caras en términos históricos. Eso no significa que vayan a caer, pero sí que un error en las expectativas se paga caro. La diferencia entre un valor de primera línea como Microsoft o Amazon y uno más especulativo como Palantir está en cuánto margen tienen si las cosas salen mal.
Para algunos, la decisión prudente es repartir; para otros, concentrar en las que ya tienen negocio probado. ¿Cuál es la correcta? Ninguna, para todo el mundo. Depende de cuánto aguantes ver tu cartera moverse y de cuándo necesites el dinero.
Qué mirar si sigues este sector
Lo importante no es memorizar precios, sino entender de qué vive cada empresa. Nvidia y Broadcom venden la infraestructura; Microsoft, Amazon y Alphabet venden la plataforma; Meta y Palantir venden la aplicación. Si el gasto en IA se ralentiza, el impacto llega antes a quien vende infraestructura.
Vuelve a mirar los informes cada trimestre. Las cifras de este artículo son una foto de septiembre de 2026 y envejecen rápido. Y lo que hoy se llama seguro puede no serlo dentro de seis meses.
De nuevo: esto no es una recomendación. Es un mapa para que sepas de qué se habla cuando se habla de acciones de IA.






