Bloomberg sitúa la ronda en unos 15.000 millones de dólares, cerca de 100.000 millones de yuanes, una de las mayores captadas por una empresa china. DeepSeek no ha confirmado la operación ni ha respondido a las peticiones de comentario.
La ronda: qué se sabe y qué no
La información la publicó Bloomberg el 22 de octubre, citando a personas familiarizadas con la operación, y TechCrunch la recogió ese mismo día. Según esas fuentes, DeepSeek ha cerrado una ronda de aproximadamente 15.000 millones de dólares, equivalente a unos 100.000 millones de yuanes.
No hay comunicado de la empresa. Tampoco hay confirmación de los inversores. Todo lo que sigue procede de medios que citan fuentes anónimas, así que conviene leerlo con la cautela que exige cualquier cifra no auditada.
Dos días antes, Washington ordenó retirar su tecnología
El detalle que convierte esta ronda en noticia no es el importe. Es la fecha. El 20 de octubre, Estados Unidos ordenó a las agencias federales civiles retirar la tecnología de DeepSeek de sus sistemas por motivos de seguridad. Dos días después aparecía la ronda.
Esa secuencia dice bastante sobre cómo funciona hoy el capital en inteligencia artificial. Una empresa puede recibir un golpe regulatorio en su mercado más lucrativo y, a la vez, cerrar la mayor operación de su historia en casa. Los dos hechos no se contradicen: responden a lógicas distintas.
Para DeepSeek, el veto limita el acceso a la nube y a las compras empresariales en Estados Unidos. Para sus inversores chinos, el mensaje es el contrario: si el mercado exterior se cierra, conviene asegurar la posición en el interior.
Quién pone el dinero
Bloomberg menciona a CATL, el fabricante de baterías, y a Tencent, la empresa detrás de WeChat, entre los posibles inversores. Otros medios añaden nombres como GigaDevice y Meituan, además de accionistas que ya estaban en el capital.
Ninguna de esas incorporaciones está confirmada por las compañías. Tampoco se conoce el reparto exacto ni las condiciones preferentes que suelen acompañar a operaciones de este tamaño. Lo que sí encaja es el perfil: socios industriales con caja, intereses en infraestructura y una relación directa con el despliegue de centros de datos en China.
De 50.000 a 740.000 millones: la escalada de valoración
El histórico reciente ayuda a medir la velocidad. En junio, DeepSeek cerró una ronda de más de 7.000 millones de dólares con una valoración de 50.000 millones. En julio, según las mismas fuentes, negociaba otros 1.500 millones a una valoración cercana a los 71.000 millones. Algunos medios han llegado a hablar de 74.000 millones antes de esta última operación.
Si esas cifras se sostienen, la compañía habría multiplicado su valor por quince en menos de un año, sin haber publicado estados financieros ni haber explicado su estructura de ingresos. Es el tipo de salto que el mercado de la inteligencia artificial ha normalizado y que los analistas todavía no saben cómo evaluar.
También hay planes de salida a bolsa. Varias informaciones sitúan una posible cotización en Shanghái a principios de 2027. Nada de eso está confirmado por la empresa.
En qué se gastará el dinero
Las mismas informaciones señalan que el capital irá a infraestructura de cómputo y al desarrollo de modelos abiertos para el mercado nacional y el internacional. Tiene sentido: entrenar modelos grandes consume GPU, energía y tiempo, y DeepSeek compite con laboratorios que gastan cifras parecidas cada trimestre.
Hay una segunda lectura, más incómoda. El dinero también sirve para resistir. Con el mercado estadounidense cerrado, la compañía necesita asegurar cuota en Asia, en Europa y en el resto de mercados donde sus modelos todavía se pueden contratar sin fricción regulatoria.
El resto del mercado chino no se queda quieto
Para poner la cifra en contexto, el resto del sector se mueve a un ritmo parecido. Moonshot AI captó 2.000 millones en mayo con una valoración de 20.000 millones. Manus AI cerró a principios de octubre una ronda de más de 500 millones. Zhipu, conocida por su familia GLM, y MiniMax cotizan en Hong Kong desde enero, con capitalizaciones que rondan los 29.000 y los 7.200 millones de dólares.
Ese es el verdadero significado de los 15.000 millones. No es una anomalía, es la escala a la que compite el grupo de laboratorios chinos que publican pesos abiertos. Cualquier evaluación de precios futuros tiene que partir de ahí.
Qué significa para quien usa modelos de DeepSeek
Para un desarrollador, la ronda no cambia hoy ni el precio ni la licencia de los modelos. Lo que cambia es la expectativa. Una empresa con caja puede permitirse mantener precios bajos más tiempo, y DeepSeek lleva dos años usando el precio como argumento comercial.
También hay un riesgo que conviene tener presente. Si el veto estadounidense se amplía a proveedores cloud y a integradores, las empresas fuera de China que construyan sobre estos modelos pueden encontrarse con restricciones en la fase de compras, aunque el software siga siendo descargable. Ese es el punto donde una decisión de arquitectura se convierte en un problema legal.
Lo que falta por confirmar
Quedan tres preguntas abiertas. La primera, si la ronda está cerrada o sigue en conversaciones. La segunda, qué valoración lleva asociada esta vez, porque ninguna fuente la ha fijado con precisión. La tercera, si el calendario hacia la bolsa se mantiene.
Hasta que haya confirmación oficial, lo prudente es tratar la cifra como un dato de mercado y no como un hecho contable. La parte que sí está documentada es el contexto: un veto el día 20, una ronda conocida el 22 y un sector que sigue moviendo miles de millones mientras las reglas cambian.







