La cifra de ingresos anualizados que OpenAI ha dado a sus inversores queda muy por debajo de la que circulaba hace unos días. Antes de sacar conclusiones, conviene mirar cómo se calcula esa métrica y por qué no se puede comparar sin más con la de Anthropic.
OpenAI comunica a sus inversores unos ingresos anualizados de 50.000 millones
Según informó el Financial Times el 8 de octubre, OpenAI ha trasladado a sus inversores que su ritmo de ingresos anualizados ronda los 50.000 millones de dólares. La cifra queda cerca de 20.000 millones por debajo de la que se había manejado apenas una semana antes, cuando se hablaba de un ritmo cercano a los 70.000 millones.
Conviene subrayar el origen del dato. No viene de una publicación oficial de resultados, sino de lo que la compañía ha comunicado a inversores, y así lo recogen los medios. Es información atribuida, no una cifra auditada.
La diferencia entre los dos números no refleja un desplome repentino del negocio. Responde a cómo se construyó la estimación anterior y a la forma en que cada empresa decide contar lo que ingresa.
De dónde salía la cifra de 70.000 millones y por qué bajó
El cálculo alto no partía de OpenAI, sino de los propios inversores. Querían comparar el ritmo de ingresos de OpenAI con el de Anthropic y, para hacerlo, proyectaron las cifras de OpenAI con un método que no era el suyo. De esa comparación salió el número de 70.000 millones que circuló en los días previos.
Cuando la compañía puso su propio dato sobre la mesa, la brecha se hizo visible. Los 50.000 millones no significan que OpenAI gane menos de golpe, sino que la referencia anterior se había inflado al mezclar dos maneras distintas de medir.
Ahí está el detalle que más se está pasando por alto. Comparar las dos compañías de forma directa es engañoso, porque no cuentan lo mismo.
Por qué no se pueden comparar los ingresos de OpenAI y Anthropic
Las dos empresas aplican criterios distintos. Anthropic incluye en su cifra las ventas que generan sus socios de nube, mientras OpenAI no las suma. Ese solo hecho ensancha la distancia entre ambas incluso cuando el negocio subyacente fuera idéntico.
El efecto es el de siempre cuando se mezclan metodologías. Un número parece mayor o menor según qué se decide meter dentro. ¿Quién gana con eso? Nadie, salvo la confusión. Si no se iguala el criterio, cualquier comparación acaba premiando a quien cuenta más líneas, no a quien ingresa más.
Para el lector, la lección es sencilla. Una cifra de ingresos anualizados de una empresa de IA privada es una estimación, no un resultado certificado, y solo tiene sentido si se compara con la misma vara.
El contexto: 1.220 millones captados y una salida a bolsa en pausa
Conviene poner los 50.000 millones en perspectiva. OpenAI cerró en marzo una ronda de financiación de 1.220 millones de dólares. A comienzos de este año se filtraron sus cuentas de 2025, que mostraban unos ingresos de unos 130 millones de dólares, muy por debajo de lo que gasta.
Esa asimetría entre ingresos y gasto es la razón por la que el ritmo anualizado importa tanto a los inversores. La compañía quema mucho capital para sostener su infraestructura, y cada dato que baja las expectativas reabre la pregunta sobre cuánto tarda en equilibrarse.
El calendario tampoco ayuda. Se había hablado de una salida a bolsa este año, y esa operación se ha retrasado hasta comienzos de 2027. Una valoración que depende de la trayectoria de los ingresos se vuelve más sensible cuando el dato que la sostiene se ajusta a la baja.
Qué mirar de aquí en adelante
TechCrunch pidió a OpenAI su versión sobre la diferencia entre las dos cifras y, al cierre de esta información, no había recibido respuesta. Sin un comentario de la empresa, el ajuste queda en el terreno de lo reportado y no de lo confirmado.
Lo relevante no es el número exacto, sino la tendencia que revela. Si la cifra que la empresa da a los inversores se mantiene cerca de los 50.000 millones, el debate pasará de "cuánto crece" a "cuánto tarda en cubrir sus costes". Y esa es una pregunta que ni los 70.000 ni los 50.000 responden por sí solos.
Para quien sigue el sector, la recomendación es desconfiar de las comparaciones rápidas entre compañías. Antes de sacar una conclusión, mira qué incluye cada cifra. La metodología importa tanto como el resultado.






