OpenAI ha recortado en 10.000 millones el objetivo de su nueva ronda, según el Financial Times. Ahora busca 20.000 millones de dólares con una valoración de 1,25 billones, la misma que ya se manejaba en octubre. La cifra que no se mueve es la del precio. La que se mueve es la del dinero que entra.
Qué dice el Financial Times sobre la ronda de OpenAI
El viernes 30 de octubre, el Financial Times publicó que OpenAI había bajado el objetivo de su ronda de financiación de 30.000 millones a 20.000 millones de dólares. La valoración que persigue se queda en 1,25 billones, es decir, 1.250.000 millones.
TechCrunch recogió la información el 31 de octubre y añadió que había pedido comentario a la empresa sin obtener respuesta. CNBC publicó el mismo día una versión con las mismas cifras.
¿Está confirmado por OpenAI? No, y conviene decirlo antes de seguir. Ninguna de estas cifras viene de la empresa, sino de personas con conocimiento de la operación, la fórmula habitual cuando una ronda sigue abierta. Conviene leer todo lo que sigue con esa etiqueta.
La cronología de la ronda de OpenAI: de 30.000 a 20.000 millones
El recorrido de las cifras ayuda a entender qué ha cambiado y qué no.
A finales de septiembre, las informaciones hablaban de 30.000 millones con una valoración de 1,4 billones, y el importe parecía resuelto. El 22 de octubre, la valoración bajó a 1,25 billones y el importe siguió en 30.000. Ahora cae el importe y la valoración se mantiene.
Ese orden importa. Primero se ajustó el precio que los inversores estaban dispuestos a pagar por la compañía. Después, cuánto dinero están dispuestos a poner en esta ronda.
No es lo mismo. Bajar la valoración reconoce que el mercado paga menos por cada punto de crecimiento. Bajar el importe reconoce otra cosa: que hay menos demanda para entrar, o que la empresa prefiere no vender tanto a ese precio.
El primer cierre de la ronda no llegará a los 20.000 millones
La ronda se va a cerrar por tramos, y el primero será más pequeño que la meta. Según las mismas informaciones, el primer cierre quedará por debajo de los 20.000 millones.
El liderazgo lo lleva un consorcio de inversores de Emiratos Árabes Unidos. Después habría una parte minorista dirigida a personas con patrimonio alto, que serviría para completar la cifra hasta el objetivo.
El Wall Street Journal añadió el 31 de octubre un dato que explica el tono. La operación tenía comprometidos unos 11.000 millones, menos de la mitad de los 30.000 que se buscaban al principio. Algunos de los grandes inversores consultados, según el diario neoyorquino, respondieron con poco entusiasmo a la propuesta.
Once mil millones no es una cifra pequeña. Es menos de lo que la empresa pedía. Ahí está el problema.
Por qué cae el importe de la ronda y no la valoración
Hay dos formas de leerlo y las dos pueden ser ciertas a la vez.
La primera es mecánica. Si un inversor pone menos dinero al mismo precio por acción, la valoración no cambia, pero la caja que entra sí. La empresa conserva la etiqueta de 1,25 billones y reduce el volumen de la operación.
La segunda tiene que ver con la estructura. Las rondas grandes suelen montarse con un primer cierre de inversores ancla y varias ampliaciones después. Si el primer grupo pone menos de lo previsto, el total se ajusta sin tocar el precio acordado.
Queda una tercera lectura, que es la que más circula en el sector y también la menos comprobable de todas las que se han publicado. La valoración se mantiene porque bajarla tendría un coste simbólico alto antes de una salida a bolsa. Y el importe se recorta porque el dinero disponible para esta clase de apuestas se ha enfriado.
Ninguna de las tres explicaciones viene de OpenAI. Son lecturas de lo publicado y no declaraciones de la empresa ni cifras de un comunicado oficial.
El contexto: ventas en tecnológicas y la salida a bolsa de OpenAI en 2027
La ronda no ocurre en el vacío. El mercado ha empezado a mirar con más cuidado el gasto en infraestructura de IA, y las acciones tecnológicas han sufrido ventas destacadas en las últimas semanas.
En ese clima, comprometer capital a valoraciones muy altas se vuelve más difícil. Los fondos que entraron en 2024 y 2025 con prisa ahora tienen que justificar cada dólar ante sus propios inversores.
Hay un elemento adicional en el calendario. OpenAI planea salir a bolsa, según informaciones que sitúan la operación en 2027. Antes de una IPO, cada ronda fija una referencia de precio. Moverla hacia abajo tiene consecuencias en la valoración que se presenta a los compradores públicos.
TechCrunch publicó en paralelo que la salida a bolsa de Anthropic se espera con una calificación de grado especulativo por parte de las agencias de crédito. Es el escalón que en la jerga se conoce como bono basura. Si se confirma, dibuja un sector donde incluso los nombres fuertes se financian con prima de riesgo.
Qué falta por confirmar en la ronda de OpenAI
Tres cosas, y las tres son importantes para saber si la cifra es real.
La primera es la confirmación de la empresa: importe, valoración y quién lidera. La segunda es el reparto entre el primer cierre y la parte minorista, porque de eso depende cuánto dinero está comprometido de verdad. La tercera es el calendario. Una ronda que se extiende durante semanas puede acabar en otra cifra.
Para un usuario de ChatGPT, el efecto se notará a medio plazo. Menos caja nueva significa menos margen para seguir regalando capacidad de cálculo, bajar precios o financiar proyectos que todavía no generan ingresos. Para un desarrollador que construye sobre la API, la señal es la misma: la época en la que el capital llegaba sin preguntar parece haberse cerrado.
La cifra de 20.000 millones no dice que OpenAI se quede sin dinero. Dice que el precio de financiarse ha cambiado, y que los inversores han empezado a pedir más por el mismo riesgo.






